28-05-2009

~ Solo bailarines, muchacho ~


Somos humanos, lo sé. Esa es una de las razones de por qué hago todo esto. Creo que pocas cosas en nuestras vidas pueden permanecer inalterables por mucho tiempo. Es muy triste. Todo lo difícilmente construido por las personas es arruinado una y otra vez por nosotros mismos. Ya muchas veces te he dicho que estoy aburrido, desgastado, de tener que soportar todo aquello. Es siempre lo mismo, siempre. A cualquier lugar que vuelva mis ojos veré cómo cruelmente unos son asesinados por el interés benéfico de otros, veré cómo les roban muchas cosas a quienes pocas cosas poseen, veré cómo alguien sufre por no poder estar de la manera que quiere con la persona que ama. Así son las cosas amigo, así lo son y lo sabes. Los asuntos humanos son desilusiones, traiciones, sufrimiento y entre medio algo bonito. Las bombas pasan silenciosas sobre sus cabezas segundos antes de su muerte en la alegría, y la bala que pasó entremedio de los dos árboles en dirección al niño de siete años que jugaba saltando su cuerda frente a su abuela no esperó una reacción evasiva alguna. Simplemente cayó en seco al suelo. Pobres personas, no están involucrados, pero así son las consecuencias de nuestra existencia. Despiadadas, no les importa el resto. Así son nuestros actos, despreocupados, hacemos las cosas por unos pocos, por nosotros y ellos, y no por todos. Nunca por todos. Pues es algo imposible aquello. A lo más nos movemos por grandes ilusiones que nos lleven a concretar el deseo de un grupo. Un nuevo grupo, eso es. La sociedad en sí es algo imposible, una ilusión inventada desde un principio para poder soportarla tal horrenda como es. La sociedad es crueldad amigo mío. Durante estos largos años he luchado por construir y lo he logrado orgullosamente. Son hermosos momentos. Pero la sociedad global está manchada por el espíritu negativo del destrozo de nuestra propia belleza, pues como seres humanos no pensamos para “La Sociedad Humana”. Simplemente creemos ser parte de ella. Creemos en la existencia de maneras que nos lleven a la equidad. Qué ironía. Qué mentira. La más grande de todas. La fantasía más aterrizada. Un día basta para echar a perder el proyecto que un grupo se propuso durante muchos años. ¡Un día amigo! Solo uno y bastó. Tú lo sabes. Tú entiendes mucho. Me conoces.
Advertí la mentira a mi alrededor, la violenta verdad de la humanidad, y ya no resistiré más frente a ella. Intenté creer en algo aun estando en el caos esencial que provocó darme cuenta de la realidad, pero comprobé con el tiempo que no sirve de nada. Tan traumática es la verdad que nos envuelve que aun sabiéndola intenté escapar de ella poniendo fe en una solución, en una nueva ilusión. Es un círculo vicioso amigo mío. Y sabes cómo soy, quiero salir de donde muchos se encuentran. Así soy, y lo cumpliré. Saldré aunque signifique ir a la nada. Seré nada. Me excluiré del monótono baile que desde un principio nos dijeron que haría sentir bien a todos si lográbamos realizarlo. Soy humano, y no un bailarín. Soy humano, y no una coreografía prediseñada. Si no me agrada me retiro. Así como lo hacen muchos, tal cual, creando bellezas o cruelmente destruyendo. Pero así es. El problema de la sociedad es que todos somos humanos y no los bailarines que creemos ser. Todos buscamos concretar nuestra propia coreografía, pero siempre habrá a quienes no les guste, y lucharán contra nuestras formas e impondrán otras. Claro, eso somos. Humanos. Si comprendes en su totalidad lo que conlleva ser uno, lo entenderás. No tengo miedo a decirlo. No me gusta el sueño del baile. Solo sé que me diferencio en la intensidad de mi decisión, pero soy igual que cualquier asesino. Me salgo del esquema por que me molesta algo de él…
Lo único que rescato es que creo haber encontrado la forma de hacer perdurar algo hasta el final. Ese algo se puede lograr con la muerte. No a nivel “social” fantástico, sino a nivel “personal” real. Pues cuando esté en la nada, el recuerdo que te quede de mi persona no podrá ser alterado por cosa mundana alguna. Por nada, sí. Perdurará por siempre la emoción, será lo eterno de tu vida. Será mi gran regalo. La inmortalidad de un sentimiento entre dos personas que viven un momento enriquecedor, a costa de un sacrificio que por sí solo no serviría amigo mío, será lo más perdurable que habré hecho en toda mi vida. Perdóname por la tristeza, pero entremedio de ella se refugiará siempre una ilusión hecha realidad. Luego, vuelve a lo tuyo, demuéstrale ya no a mi persona, por razones obvias, de qué sirve creer. Sobrelleva este regalo eterno, y haz que renazcan flores de él. Vuelve al baile, creyendo aun, y olvídate de todos los que renegaron de una generalidad social por creer en una particularidad humana. Olvídate de mi, menos del sentimiento eterno que te regalé y que nunca se desprenderá. Nunca, ya que no le daré una circunstancia para que se destruya como lo hacen todas las cosas, pues te lo dije… lo volveré eterno.

PD: ¿Podría haber creado otras cosas hermosas a nivel personal? Pues sí, pero recuerda no olvidar lo que te digo: esta es la única manera de que esto no sucumba como todo lo demás. Así lo han hecho los héroes y los mártires, y aun así, socialmente, no han servido de nada…